La Señora de los Sonidos (Parte 1)

Hace algunos meses acudió al consultorio una señora de contextura delgada y mirada aturdida. Se mostraba recelosa e insegura, como obligada a seguir desconfiando. Vino acompañada de otra mujer de edad similar. Luego de un saludo rápido y cordial,les hice la pregunta de rigor, ¿en qué puedo ayudarlas?

Y así la señora de mirada aturdida empezó su magnífico y extraño relato.

 “He vivido 25 años en España, y desde que enviudé empecé a escuchar sonidos musicales y estridentes.” Un marcado silencio producto de la confusión se apoderó de mí inicialmente, luego, aunque con dudas en mi cabeza, decidí seguir de a pocos. Dígame señora, le dije, ¿cómo se llama usted y qué edad tiene?

-Mercedes. 55.
- ¿Y hace cuánto tiempo que enviudó?
-Dos años, doctor.
- ¿La señora que le acompaña es su familiar? 
-Sí, sí, es mi hermana… ¡aahhhhh! ¡Otra vez!
- Discúlpela, doctor. Mercedes no lo puede escuchar.

Fue la hermana quien continuó con el relato mientras Mercedes cerraba los ojos y meneaba la cabeza. Mi hermana decidió volver a Lima a raíz de su viudez. En España sólo tenía la familia del marido, que no la quiere mucho, y en cambio acá ella sí tiene familia. Es desde esa fecha que escucha sonidos, a veces como música y otras como bulla.

Jose Antonio Castillo - Bodegón con Tocadiscos Antiguo

Sí, -continuó Mercedes ya algo mejorada- antes, los sonidos eran pocos y menos fuertes pero ahora, en Lima, son cada vez mayores. He ido a psiquiatras, otorrinos, dentistas, naturistas y nadie acierta con lo que tengo. Y peor, nadie me quiere atender por segunda vez y, claro, hasta hoy nadie me ha quitado los sonidos que escucho.

Ante la confusión que me produjo la historia, me entró la duda de saber si sería yo la ayuda para tremendo caso, pues con el pasar del relato en vez de esclarecérseme el panorama, se me iba oscureciendo más y más.

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